miércoles, 27 de mayo de 2009

El loco...

Me quedé pensando y en silencio
y entre todo ese laberinto de soledades
estabas tú…
Jajajaja, comencé a reír como un loco
tanto, que los vecinos se molestaron.

-¡cállate cabrón!, ¡cállate malnacido!

Gritaban unos y otros alzando la voz imperiosamente
desdeñando la posibilidad de mirarme a mí
contigo.

Desde entonces
el loco que había estado observándome
bajo las sombras
sale a paso redoblado por los jardines
por las míseras callejuelas que forman la ciudad
por mis ojos y los recuerdos
por mis adentros tan faltos de tu luz
por aquí, por allá.

Y soy yo, el que me miro lentamente
el que valiente desafía a la tarde
a la morada vacía de cada noche
a la vida…
porque la muerte ya no importa
ya no es lo mismo de antes.

¿Qué haría si no estuvieras tú,
con este mar que agoniza,
con esta espera velada que devora el tiempo
detrás de la puerta,
aguantando las horas, inmóvil
hasta que te encuentro.
Qué haría yo contigo,
en el laberinto de mi locura?

Eugenio


Copyright © Eugenio.– Todos los derechos reservados

2 comentarios:

Zarela dijo...

El amor no tiene cordura, me gustó tu poema

maria magdalena dijo...

Eugenio, enloquecer de amor es muy bonito si la otra persona te correspondiera seria el complemento de la felicidad.