viernes, 18 de febrero de 2011

Mientras escribo...

Mientras escribo, las cosas se acomodan de una en una, pareciera que siempre han estado ahí, al alcance de la mano. El café ha dejado escapar su alma en el vapor que se dispersa en las partículas del aire que le rodea.
Más allá, dónde mis ojos no alcanzan, dónde mi mano no toca, ni mi nariz te huele… estás tú, pero mi palabra te llega como relámpago en la noche y sabes que es mi voz que penetra y te aturde.
Casi como si nada, en el silencio y aún en el ruido que crece en el día, la vida nos pasa de frente buscando la felicidad sin saber que la felicidad está en esos pequeños instantes en que uno sonríe y mira y respira.
El amor es ilusión primera –yo lo llamaría trabajo- que se desvanece a veces en la realidad del tiempo que nos corre por las venas y se transparenta por la piel.
¿Dónde estás tú? ¿Qué cama te cobija en los brazos de la ilusión? ¿En qué brazos tu cuerpo yace cansado? ¿En qué ganas tus ímpetus se estrellan una y otra vez como olas en la arena? ¿En qué universos tus ojos se pierden contando estrellas? Si no estás conmigo…

Copyright © Eugenio.– Todos los derechos reservados

sábado, 8 de enero de 2011

La palabra

La palabra es un producto que sale del alma, vende, es cierto pero hay que saber comprarla, el buen vendedor espera pero no sabe a quién podría interesarle el producto, así, se pasa ofreciéndolo mucho tiempo, a veces la conserva para siempre, otras tantas se lo da al primer comprador que se presenta a su lado.
Por el lado del comprador, le atrae lo bonito ”lo que vende”, lo que entra por los ojos, aunque no sea algo realmente bueno, muchas veces lo compra por eso, por bonito, para desecharlo a las primeras de cambio, otras tantas termina aburriéndose de ello, y quedando más vacío que antes, aquí lo que conviene es comprar y mirar y pasar tiempo con lo que se admira, hasta que se termina convenciendo de la utilidad de quedarse con aquello que se compró, o como buena compra, desde un principio se busca por la utilidad de las cosas.
El amor tiene mil caras, una de ellas es la tristeza, la añoranza se columpia siempre en el sueño y se suele soñar con todo lo que nos alegra, lo que nos produce placer, la locura de enamorarse va muy pegada a la tristeza de sentir el engaño, el miedo de sentir que podemos amar más allá de nuestros límites nos invade y quedamos atónitos de cada día nuevo que vivimos enamorados y somos cursis y volamos.
Pero lo más importante es el recurso de ese fuego interno que no se apaga, de ese amor por nosotros mismos, porque a medida que éste crezca, podremos darlo a manos llenas, y será una fuente que no se agote por más que demos amor.


Copyright © Eugenio.– Todos los derechos reservados

lunes, 29 de noviembre de 2010

Retrato

Habría que borrar aquellas olas
que se rompen contra el horizonte,
aquel sol a medio morir, rojo como la sangre
borrar ese cielo azul, inundado de estrellas.

Habría que borrar el viento, amante de tu pelo
y quitarte de ahí, de la orilla de la nostalgia,
borrar esas palmeras emborrachándose de la sombra lunar
y poco a poco olvidarte corazón.

Habría que dejar el recuerdo tuyo a un lado,
sacarlo del alma por los poros del cuerpo.
Olvidar ese vestido mecido por el deseo,
huir a la montaña detrás de ti y olvidarte
poco a poco corazón.

Agosto 14, 2006


Copyright © Eugenio.– Todos los derechos reservados

lunes, 15 de noviembre de 2010

El paso de los días...

Deja que te olvide
no me hables, no me pienses, no me sientas
no cierres los ojos de leche materna
ni te recuestes a un lado mío
en la noche eterna.

Déjame olvidarte
como el cuerpo se olvida del alma
en la muerte absorta que en silencio
suspira.

Somos un río que eternamente se sonríe
cuando por el árbol, se resbala.
La sombra se calienta entre tus manos
y yo me olvido ya, sin nada
sin nada.

Sé que es inútil, después de tanto
tu recuerdo crece en mi almohada.
Eres el rocío que acaricia la planta,
al alba te meces en el aire y pasas delante de mis ojos
con tu andar y tu danza.

Yo soy el martirio que no sabe darse por vencido
no sabe darse por vencido
y te recuerdo
y te tengo en un lugar prohibido.

Lento me descompongo a veces
entre las moscas que rondan mi cuerpo
entre el tumulto del tiempo

tu rostro
tu rostro que no me olvida,
se tiende en el cielo ufano
y abres los ojos
y me miras.

Deja que te olvide amor,

con el paso de los días…


Copyright © Eugenio.– Todos los derechos reservados

lunes, 1 de noviembre de 2010

Desconocida

Sé que no te conozco
nunca mi mano ha tocado tu embeleso
ni mis brazos te han rodeado el talle
ajeno a ti
mis ojos no se han posado en tus pasos
y mis labios nunca han besado la flor de los tuyos

Te siento sin embargo
y mis manos tocan tu ausencia
bajo la letra de tu nombre crece mi esperanza
bajo la sombra de tu árbol me he puesto a soñar
germinando anhelos
tus ojos negros, gráciles mariposas dejadas al vuelo
no tardan en llegar

Deja que te conozca amor
déjame saber del sueño, tu sueño
tener tus brazos alrededor del cuello
hiedra envenenada de pasión
déjame saber que de antemano
somos más que dos espejismos
mirándose en el mismo instante
en que te escribo.



Copyright © Eugenio.– Todos los derechos reservados