martes, 8 de septiembre de 2009

Retrato

Habría que borrar aquellas olas
que se rompen contra el horizonte,
aquel sol a medio morir, rojo como la sangre
borrar ese cielo azul, inundado de estrellas.

Habría que borrar el viento, amante de tu pelo
y quitarte de ahí, de la orilla de la nostalgia,
borrar esas palmeras emborrachándose de la sombra lunar
y poco a poco olvidarte corazón.

Habría que dejar el recuerdo tuyo a un lado,
sacarlo del alma por los poros del cuerpo.
Olvidar ese vestido mecido por el deseo,
huir a la montaña detrás de ti y olvidarte
poco a poco corazón.


EBC
Agosto 14, 2006


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lunes, 24 de agosto de 2009

¿Por qué soñé que me amaba?

¿Por qué soñé que me amaba?
Si en la hora de la partida no volteó la vista atrás,
y en cada momento, en cada hoja de mi alma
su nombre estaba impreso y yo,
yo la amaba sin saberlo.

En las tardes en que el día acomodaba sus cenizas
para descansar
me veía y sonreía sin parar.
Lo que fue ya no regresó, ni será lo que sueño.
¿Qué dolor es este tan nuevo, tan cerca
tan distante?

En las noches en que mi cuerpo se extasiaba con su ser
la esperanza de tenerla siempre
se alejaba como ola en altamar.

La luna, siempre luna,
siempre bienhechora, siempre testigo de nosotros,
tan silenciosa como yo.
Al abrir sus pétalos, se me abría el corazón y
se quejaba y me quejaba fuerte,
enfermos los dos, de sueño,
heridos.

Y esto es todo,
un sueño el amor,
el vivir también es sueño,
y es sueño el soñar a que está,
y que allá a lo lejos, a donde el viento no llega
y el mar se cansa de tanto andar,
ella piensa en mí,
como yo,
soñé que me amaba…

¿Por qué es un sueño todo esto del amor?

Eugenio


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viernes, 14 de agosto de 2009

Siempre



Última palabra
que abarca tanto y tan poco
tan ligera como una hoja de otoño
que cae, tal reflexión es la vida,
y tan corta.

Te hablo
y guardas silencio, no me escuchas,
ojalá que un susurro te alimentara la boca,
tan sólo una palabra
quizá soledad,
melancolía,
quién sabe,
á lo mejor
el tiempo que siempre te avecina
al borde de un desencanto
o del dolor, o del amor,
tan sólo esa palabra sin significado
sin labios,
sin garganta,
sin sentido

Siempre,
que cosa tan fortuita, tan llena de gracia
que simula la eternidad,
las vidas de los humanos.
Que da amor y distancia,
perpetua cadena que se perpetúa en el tiempo
en estas olas de ansiedad de estar contigo,
de ser la luz que guía tu mano,
tus pupilas que dejan de llorar
a cántaros,
el himno que canta a tu animo.

Mundos internos -por separado-,
distancias que no se miden en tiempos
sino en regalos.
Indefinible quedaría insuficiente.
Amor es algo que va naciendo
y no madura.
Yo lo definiría con la palabra indescriptible
con algo que abarca más que un momento
más que un anhelo,
más que tú o yo mismo
yo diría... "siempre”.

Eugenio


(Poema improvisado en el MSN, hecho para una entrañable amiga... Salma
Septiembre 11 del 2008)

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sábado, 27 de junio de 2009

Ahora lo veo claro...

Ahora lo veo claro,
tenía que juntar las horas
o los días -o qué sé yo-,
da igual,
los años.

Tenía que juntarlos
para aprenderte,
para saber,
para entenderte.

Es cronológico,
palabra que alude a la lógica y al tiempo
-eso me parece-.
El amor que se madura
cual fruta de temporada ciega
y sin manos.

Y yo,
aún deseo que algún día
-de estos que están por venir-
vuelvas y me quieras…


Eugenio

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martes, 16 de junio de 2009

La lluvia y tú...

Sé que te pertenezco, enteramente
mientras manejo y escucho una canción,
mientras la lluvia cambia de humor
y se deja caer a ambos lados de la calle
y se oye el claxon de los autos
y la gente corre despavorida por el agua.

Sé que soy nada, sin tu compañía
que la noche se alarga y se despega del día,
y se aquieta rompiéndome la espalda.

Algún día sabrás que mis ojos no se cierran
si no estás aquí, que mis oídos se desgarran
haciéndose mil ecos tu voz, tu voz tan preciada,
que tus ojos tocan el aire y me abrazan,
y el humo del cigarro se queda
permanentemente oprimido a mi pecho.

Sé que soy un tonto, lo sé muy bien
mientras las velocidades se aminoran por el agua
y las gotas rompiéndose en mil cristales sobre el parabrisas
no dejan ver más allá de dos minutos de celo.

Las luces juguetonas se abalanzan unas con otras
y se rompen en lámparas multicolores,
en el vidrio.
Una que otra mentada de madre,
y todo vuelve a callarse, mientras yo pienso en ti.

En tu soledad debe haber miles de recuerdos
guardados para momentos impropios
como en los míos, mientras fumo y echo el humo
y sigo escuchando, callando,
la carretera, el agua, el frío, ésta dulce repetición
que se oculta bajo un charco en la calle
y que salta a cada caída de llanta.

Yo no sé qué me pasa
cuando todo está húmedo hasta la conciencia
y sigo manejando esta dulce contienda
de ser tuyo, y no tenerte…
a mi lado.

Eugenio




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