He dejado mis pasos / al borde del camino / en la tarde las hojas caen / los pasos no son cortos ni largos / sólo son pasos, / sin rumbo fijo / mirar siempre se hace difícil,/ siempre sin querer tomar el mismo rumbo / el sol se detiene un poco / deja su huella en un poco de calor. // Dejo mis pasos / sin esperar a que el calor los olvide.
lunes, 15 de noviembre de 2010
El paso de los días...
no me hables, no me pienses, no me sientas
no cierres los ojos de leche materna
ni te recuestes a un lado mío
en la noche eterna.
Déjame olvidarte
como el cuerpo se olvida del alma
en la muerte absorta que en silencio
suspira.
Somos un río que eternamente se sonríe
cuando por el árbol, se resbala.
La sombra se calienta entre tus manos
y yo me olvido ya, sin nada
sin nada.
Sé que es inútil, después de tanto
tu recuerdo crece en mi almohada.
Eres el rocío que acaricia la planta,
al alba te meces en el aire y pasas delante de mis ojos
con tu andar y tu danza.
Yo soy el martirio que no sabe darse por vencido
no sabe darse por vencido
y te recuerdo
y te tengo en un lugar prohibido.
Lento me descompongo a veces
entre las moscas que rondan mi cuerpo
entre el tumulto del tiempo
tu rostro
tu rostro que no me olvida,
se tiende en el cielo ufano
y abres los ojos
y me miras.
Deja que te olvide amor,
con el paso de los días…
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lunes, 1 de noviembre de 2010
Desconocida
nunca mi mano ha tocado tu embeleso
ni mis brazos te han rodeado el talle
ajeno a ti
mis ojos no se han posado en tus pasos
y mis labios nunca han besado la flor de los tuyos
Te siento sin embargo
y mis manos tocan tu ausencia
bajo la letra de tu nombre crece mi esperanza
bajo la sombra de tu árbol me he puesto a soñar
germinando anhelos
tus ojos negros, gráciles mariposas dejadas al vuelo
no tardan en llegar
Deja que te conozca amor
déjame saber del sueño, tu sueño
tener tus brazos alrededor del cuello
hiedra envenenada de pasión
déjame saber que de antemano
somos más que dos espejismos
mirándose en el mismo instante
en que te escribo.
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lunes, 25 de octubre de 2010
Como
¿Cómo puedo decir esto que hoy me atormenta?,
Si en verdad que ya no me importa.
Mi corazón de hojalata va más allá de este lado oscuro,
en que a solas en el cuarto de hora que apenas comienza
vierto mi dolor, el reproche viene solo
y es la sábana inocente que no conoce del amor
ni sabe de otros cuerpos que antaño poseía,
y no sabe.
La noche ignorante cubre mi cuerpo deshecho
Y es soberbiamente indiferente
de mi desvelo.
¿Cómo quitarme este sueño ausente,
cómo ir más allá del dolor calcinante
de unos besos partidos, de promesas e ilusiones
Que no son más que eso…?
¿Cómo ir más allá de mis pasos ciegos
en mi cuarto a oscuras, de mis pensamientos
que se atropellan el uno al otro en una cruel carrera
donde siempre gana tu memoria?
-la más dolorosa-
¿Cómo ir más allá de la soledad
del café amargo con que se despiertan mis días
de los momentos en que a solas me revuelvo
en mi propia carne y me consumo en los diferentes abrazos
de mujeres que a un lado mío
emulan la tuya?
Tu sangre arremolinada que se vierte
en mis sentidos y en un pasado remoto y tibio
comienza el tormento.
¿Cómo consumirme a mí mismo en la hoguera de este amor,
cómo deshacerme en llanto y quedarme flotando
en el hoy de tus ojos de amaneceres lejanos,
cómo hacerte ajena, si nunca fuiste mía
y fuiste como la primera vez que toque el aire
y respiré tu luz…?
Hay veces, amada mía,
-como hoy-
Que no duermo y en las madrugadas
te recuerdo, te extraño,
y te odio…
y te amo.
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lunes, 11 de octubre de 2010
Pensamiento
En el hastío sordo de esas mis ausencias, más no en mis alegrías idas
En la soledad de mi cuerpo, más no la de mi alma
En la mezquindad del tiempo, más no en la del espejo
En la ceguera de los años, más no en la de mis dias
En el brillo de las estrellas, más no la de mis auroras
En tu respiro acompasado, más no en la saciedad de tu cuerpo después del amor
En la estrechez de tu vientre, más no en la de mis manos
En la ausencia de mí mismo, cuando te tengo a mi lado...
Eugenio
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domingo, 15 de agosto de 2010
Inutilmente
la caricia que se antepone a tu pensamiento,
la melancolía que ofrece la distancia
y ésta distancia que se diluye en nuestras manos.
El tiempo es inmemorial, lo conozco por ti
por tus pasos descalzos en la escalera
y sé que eres tú, cuando llegas
¡y eres tú!
Ya todo ha pasado,
los minutos, las horas, los detalles,
el amor sincero, la amistad,
las sonrisas y sueños de pequeños,
los inciensos olvidados en las mesas
y en los rincones de tu melancolía...
Ya todo ha pasado,
ya todo es inútil, ya no hay abrazo que valga
el vértice de tu sonrisa
o que nos rompa la cintura en mil pedazos
y nos cuelgue en este frágil lazo de la ilusión.
Y a pesar de todo, a pesar de ti y de mí
la cuerda que nos une, llámese como se llame
sigue resistiendo y me recuerda esos,
tus amaneceres lejanos
y a pesar de todo,
siempre regresamos a un mismo punto
y una sonrisa nos basta entonces, una letra,
una luz impenetrable en cada cornisa
en cada renglón que a veces me indica que sigo pensando en ti.
Me recuerdo también que he de resistirte,
he de respirarte hasta que se me ahoguen los pulmones
en tu llanto de melancolía,
en tu cuerpo, en tus ojos
en lo que eres tú en mí.
Ya ves amor,
yo me digo siempre:
que nunca,
nunca dejaré de amarte...
Eugenio
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